NO HAY MAL NI BIEN QUE CIEN AÑOS DURE…

“ni cuerpo que lo resista” terminaba mi abuela materna este refrán. Y como todo pasa, por fin, llegó el verano; las vacaciones comenzaron y ya han terminado. Oyendo una anécdota de mi sobrino pequeño en la playa tuve la idea y aquí está, negro sobre blanco. ¿Qué os parece?

“Resuenan sus carcajadas,

Cascabeles repiquetean,

Chispitas alegres cruzan la playa.

Salta las olas:

Voluntarioso, valiente,

Sus piernas cortas,

Incansables,

Saltan, saltan, saltan.

¡¡Ayy, traidor, tunante!!

El látigo líquido restalla.

Toses, chapoteos,

La amargura anega su cara.

Con ciegos trompicones

Atraviesa la playa.

Nariz, ojos, boca

Lloran sal propia y prestada.

-¡Pica, escuece, duele!

-¡No llores, mi niño!,

-tintinea, mamá-,

¡¡sólo es agua!!

Mientras la limpian,

Airada chilla,

Se retuerce,

La lagartija enfadada.

Pasa la pena,

Pasan las olas,

vuelve la calma.

¡Me aburro, mamá!,

¡¿Puedo ir al agua?!

Chispitas risueñan brillan por la playa.

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