Tarde de lluvia

Viewty

Estamos en mayo, el mes de las flores, sin embargo se están alternando las semanas de sol con las de lluvia. Por eso esta tarde oscura, mojada y tristona, aunque parezca paradójico, me alegra compartir mi último poema. Es de hace un par de meses.  Nació una noche negra y atormentada, como mi ánimo aquel día.

Mi motivación vuelve a ser, -¡oh, sorpresa!-, el dolor más que la alegría. Como sabéis, descubrí hace meses que escribir me resulta catártico. así pues, recurro más al papel cuando peor me siento. No es que la situación esté como para lanzar cohetes, no obstante, ahí lo llevo…Por lo tanto,-redoble de tambores-, os presento a mi nuevo baby.

Se agradecen comentarios y sugerencias.

 

“Zarpas despedazan mi cuerpo.

Puñales se clavan en mi carne.

Colmillos desgarran mi alma.

Latigazos que no te matan,

Pero vivir no te dejan.

Hasta un espíritu

Fuerte, alegre,

Con tanto dolor,…

Se agota,

Se cansa.

Lágrimas acres

Que no calman,

Que no lavan,

Que no relajan.

Ácido ardiente

Que quema el alma,

Que quema la calma.

– ¡Tranquila, paciencia!,

-Dice la mente,

Dice la gente-;

Sin embargo,

Cuando el cuerpo aúlla,

Sólo hay un ansia

¡Que todo se acabe!.

¡Que todo termine!,

¡QUE EL DOLOR SE VAYA!

NO HAY MAL NI BIEN QUE CIEN AÑOS DURE…

“ni cuerpo que lo resista” terminaba mi abuela materna este refrán. Y como todo pasa, por fin, llegó el verano; las vacaciones comenzaron y ya han terminado. Oyendo una anécdota de mi sobrino pequeño en la playa tuve la idea y aquí está, negro sobre blanco. ¿Qué os parece?

“Resuenan sus carcajadas,

Cascabeles repiquetean,

Chispitas alegres cruzan la playa.

Salta las olas:

Voluntarioso, valiente,

Sus piernas cortas,

Incansables,

Saltan, saltan, saltan.

¡¡Ayy, traidor, tunante!!

El látigo líquido restalla.

Toses, chapoteos,

La amargura anega su cara.

Con ciegos trompicones

Atraviesa la playa.

Nariz, ojos, boca

Lloran sal propia y prestada.

-¡Pica, escuece, duele!

-¡No llores, mi niño!,

-tintinea, mamá-,

¡¡sólo es agua!!

Mientras la limpian,

Airada chilla,

Se retuerce,

La lagartija enfadada.

Pasa la pena,

Pasan las olas,

vuelve la calma.

¡Me aburro, mamá!,

¡¿Puedo ir al agua?!

Chispitas risueñan brillan por la playa.

Mi sobrino mayor me regaló esta acuarela hace años. Unos meses atrás, mirándola mientras desayunaba, se me ocurrió la idea y el resultado fue el poema que hoy quiero compartir con vosotros:

“MARINA”

¡Qué sola esta la barca

olvidada en la playa!

Nadie grita:

¡velas al viento!

Nadie ordena:

¡remos al agua!

Sol y salitre corroen

sus viejas tablas gastadas.

¡Qué sola se ve en la playa

la pobre barca varada!

De acero, los trazos

MARINA

cubren el cielo,

manchan el agua.

Blandos pelos de ardilla,

con toques de marrón,

turquesa y gualda,

iluminan la mirada.

Ni de niño, ni de hombre,

manos suaves y veloces;

ni de niño, ni de hombre,

manos sabias y sedosas,

sus tranquilas pinceladas

extienden pigmento y agua.
Acuarelas sobre papel:

¡la marina está acabada!

 

 

 

IV Cinco Dedos, Cinco Plumas

“Cinco dedos, cinco plumas,

que acarician mi mejilla.

Cinco dedos, en un puño,

que aporrean un tambor.

Cinco dedos, una mano,

que gritan tu alegría.

Cinco dedos, cinco plumas,

que estrujan mi corazón.”

La mano de Rodin

 

© Margarita González Andújar y margamarviento.wordpress.com (Desde mi sillón), desde octubre de 2011. El uso no autorizado y / o reproducción de este material sin el permiso expreso y por escrito de la autora de este blog y / o propietaria está terminantemente prohibido. Los extractos y enlaces se podrán utilizar, siempre que el crédito total y claramente se dé a Margarita González Andújar y (Desde mi sillón) margamarviento.wordpress.com, con la dirección adecuada y específica para el contenido.